Mediumnidad y Obsesión
“Las imperfecciones morales del obsesado, frecuentemente, son un obstáculo a su liberación.” (Segunda Parte, cap. XXIII, ítem 252)
La llamada reunión mediúmnica de desobsesión, sin duda, es de gran valía para el obsesado o para el médium que le integra el cuadro de actividades cuando igualmente es importante para el espíritu obsesor.
Siendo, en síntesis, una reunión donde deben predominar la oración y el diálogo fraternal, la tarea de la desobsesión alrededor de la mesa que les promueve el reencuentro en el tiempo…
Por tanto no se trata apenas de una reunión para adoctrinar al obsesor, sino también para evangelizar al obsesado, cuya presencia, no siempre es necesaria o conveniente en el recinto. No anoten contradicción en lo que afirmamos, puesto que, de cierta forma, la presencia del obsesado se dará a través del adoctrinador que le represente la causa junto al obsesor.
Es claro que el obsesado, cuando no sea él uno de los componentes de la referida sesión mediúmnica, deberá ser orientado en el sentido de participar de una reunión consentida con sus condiciones emocionales, probando su adhesión psicológica al esfuerzo que se hace en su beneficio.
Además, sin su decidido consentimiento psíquico, el obsesado no se liberará del proceso obsesivo que lo aflige, porque, incluso que sus antiguos acreedores espirituales se aparten, espíritus obsesores oportunistas aparecerán en escena, dispuestos a ocuparles la casa mental.
Aquí, aun, deseamos presentar al médium de incorporación como elemento de unión entre obsesado y obsesor…
El asunto es complejo y apelamos para la buena voluntad de nuestros lectores para que nos hagamos entender. En el acto de la psicofonía, hablando por los labios del médium de que se sirve, el obsesor le transfiere al cerebro las “imágenes vivas” de su desdicha. Así, en conexión psíquica con el adoctrinador, médium y espíritu están como dos protagonistas en escena delante de quien, investido del papel de director “Cinematográfico”, va orientándole los movimientos.
Podríamos, pues, afirmar que la adoctrinación sobre todo de espíritus obsesores es adoctrinación sobre el médium (este, más allá de incorporarlo, “incorpora” también el psiquismo del obsesado) y autoadoctrinación sobre el adoctrinador.
Dejando el tema un tanto técnico de lado, nos gustaría resaltar que, en verdad, la desobsesión sólo ocurre cuando el obsesado decide modificarse interiormente, liberando para ser liberado.
¿Valdría a alguien cambiar de ciudad, para huir de las malas compañías, continuando, en otros lugares, a ser el hombre liviano e irresponsable que fue siempre?
¿Conseguiría alguien dejar de ser lo que es, simplemente cambiando sus ropas?…
Ningún espíritu se modifica de un instante para el otro.
A veces, el problema de la desobsesión exige maniobras demoradas, envolviendo personas y situaciones de indefinible complejidad.
En cierta forma, los integrantes del grupo mediúmnico de desobsesión están participando de una reunión desobsesiva de larga duración, semejantes a enfermos que se someten a una delicada intervención en un avanzado centro quirúrgico.
¡Todo médium es un obsesado en potencia bajo “habeas-corpus”!
La tarea de la desobsesión no debe sufrir solución de continuidad, porque todo trabajo de renovación que se paraliza necesita de ser recomenzado de cero.
¡Se engañan los compañeros que creen que otra reunión-sesión mediúmnica pueda resolver el problema que se inició a través de muchas existencias! ¡Se engañan los que se imaginan el acto de “apartar” a los espíritus obsesores como algo que se consiga con unos minutos de diálogo!…
Realmente, el Amor, en fracción de segundos, consigue operar todo en todos, ¡¿pero dónde estarán en el mundo aquellos que le conocen los secretos, capaces de hacerlo vibrar en la voz que desata los que sienten odio secular?! ¡¿Dónde los que consiguen verterlos en las lágrimas que lloran sobre el sufrimiento ajeno, cicatrizándole las llagas?!
¡Desistamos de ser obsesores, y nunca más seremos obsesados!
Concentrémoslo en el bien a favor de todos cuantos nos rodean, y naturalmente nos inmunizaremos contra el mal que nos rodea.
No perturbemos a nadie, y no nos sentiremos perturbados por quien quiera que sea.
Cristo pasó en el mundo incólume a los conflictos alrededor suyo, porque El era la Paz que no dependía de la paz en torno de sí. Comprendamos, y la comprensión nos conferirá la paciencia necesaria para no desarmonizarnos con el ritmo de la Vida. ¡Las cosas son como son y habrán de ser como deben ser!
¡Dios es el Centro de Fuerza que irresistiblemente nos atrae, y todos – encarnados y desencarnados, obsesores y obsesados, creyentes y no creyentes – encontraremos en Él la plenitud de la Luz!
Obra mediúmnica
Espíritu Odilon Fernández
Médium Carlos A. Bacelli
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