Archivo de Marzo 2, 2008

Espiritismo y Sociedad

La filosofía espiritista, sin cualquier posibilidad de dudas, informa que el ser humano debe vivir y ser útil dentro de la sociedad a la cual pertenece. No hace parte de sus enseñanzas el alejamiento de un miembro de la sociedad por cualquier razón que sea, pues entiende el Espiritismo que es en la misma sociedad que el hombre tiene la oportunidad de aprender y vivir lo que ha aprendido en contacto con sus semejantes, al enfrentarse con los desafíos que le harán desarrollar sus potencialidades y capacidades. Continúa leyendo »

Juan Mañana

Cuando un pensamiento o una impresión os incline a corregir un defecto o el arrebato de una pasión, ya sea de palabra, obra o trabajo puramente mental, no esperes nunca el mañana para corregirlos, sino al momento, en seguida, porque esperando podréis encontraros en el día de vuestra transformación, y entonces tendréis que sufrir las consecuencias de vuestra pereza en el obrar. Continúa leyendo »

Escalada

La piedra preguntó al martillo que la golpeaba. ¿Por qué me quiebras así? El martillo no respondió, con todo, en breve tiempo, el bloque burilado se hizo destacado en la base del hermoso edificio.

El mineral pregunto al horno súper caliente que lo trasmutaba: ¿dime la razón por la cual me enloqueces de sufrimiento? El horno silencio, no en tanto, después de algunos días, apareció en la condición de mineral de alto precio. Continúa leyendo »

Comportamiento pesimista

El habito de la lamentación y de la queja se torna, cada vez más, razón de pesimismo y perturbación.

Caracterizando un comportamiento enfermizo, se generaliza, contagioso, arrastrando multitudes al desanimo o estimulando temperamentos rebeldes para la violencia, en tentativas infelices para desviar el curso de los acontecimientos y las circunstancias que condenan con acrimonia.

Poseyendo una óptica distorsionada sobre la realidad, todo aquel que cultiva la queja sistemática apura la observación exclusivamente diseccionada para el lado negativo de los hechos, complaciéndose en invectivas, presentándose como victima inocente de todo cuanto le sucede, sin notar las innumerables caras positivas y concesiones que le son ofrecidas por la Vida, en una ruda forma de ingratitud con sus consecuencias infelices. Continúa leyendo »

Si supiesemos

Si el homicida conociese, de antemano, el tributo de dolor que la vida le cobrará, en el reajuste de su destino, preferiría no tener brazos para soltar ningún golpe.

Si el calumniador pudiese eliminar la corteza de sombra que le enloquece la visión, observando el sufrimiento que le espera en el acierto de cuentas con la verdad, paralizaría las cuerdas vocales o inmovilizaría la pena, a fin de no confiarse a la acusación inmerecida. Continúa leyendo »

El espiritismo y usted

“Tornarse espirita es reencarnarse moralmente, de nuevo, dentro de la propia vida humana”

Recientemente usted tuvo los primeros contactos con la Doctrina Espirita y ahora se deslumbra con las nuevas perspectivas espirituales de la existencia.

Ideales redentores.
Conversaciones edificantes.
Nobles lecturas.
Promisorios deseos de servir a la fraternidad. Continúa leyendo »

Confia siempre

No pierdas tú fe entre las sombras del mundo.
Aunque tus pies estén sangrando, sigue para frente,
Irguiendo la confianza por luz celeste, por encima de ti mismo.
Cree y trabaja.
Esfuérzate en el bien y espera con paciencia. Continúa leyendo »

El Padre que quería ver a Jesús

Había un padre que oraba constantemente, pidiendo ver a Jesús, para que Dios le concediese esa gracia. Él y los demás padres que residían en el convento, eran muy piadosos y caritativos y atendían siempre a los necesitados. Todos los días, a las tres de la tarde, los portones del convento eran abiertos al son de unas campanadas y los pobres entraban hacia el patio a fin de ser atendidos en sus necesidades. Continúa leyendo »

Las manos de Dios

Cuando veo la tierra quebrada y abandonada; hogares y vidas humanas arrasadas por la furia de los rios; amigos y compatriotas con la mirada perdida porque perdieron todo, hasta lo irrecuperable; me pregunto… Dónde estarán las manos de Dios? Continúa leyendo »

Las penas más grandes

El agua menuda
es la agua que hace barro,
que el agua recia no deja señales
por donde ha pasado.

Las penas pequeñas
son las que hacen daño,
porque las grandes,
o matan al pronto,
o pasan de largo.

Augusto Ferrán

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