Imagínate que poseas hermanos hurtados Del hogar cuando pequeñitos.
Arrebatados a tu afecto, fueron aprisionados sin culpa y crecieron en régimen de cautiverio, cuales bueyes en el yugo, conduciendo la cabeza del arado o sustentando la moneda.
Traficados como alimañas, se erguían con la aurora y sudaban sucesivamente, mientras el día tuviese luz.
Si los enfermos, tenían remedios en las propias lágrimas.
Si llorosos, recibían latigazos como consuelo. Continúa leyendo »
Archivo de Marzo 20, 2008
17.La piedad es la virtud que más se aproxima a los ángeles, es la hermana de la caridad que os conduce hacia Dios. ¡Ah! dejad que vuestro corazón se enternezca al aspecto de las miserias y de los sufrimientos de vuestros semejantes; vuestras lágrimas son bálsamo que derramáis sobre sus heridas, y cuando por una dulce simpatía, conseguís volverles la esperanza y la resignación, ¡qué satisfacción no experimentáis! Es verdad que este encanto tiene cierta amargura, porque nace al lado de la desgracia; pero si no tiene la acritud de los goces mundanos, ni las punzantes decepciones del vacío que dejan en pos de sí, tiene una suavidad penetrante que alegra el alma. La piedad, la piedad bien sentida, es amor; el amor es afecto; el afecto es el olvido de sí mismo, y este olvido es la abnegación en favor del desgraciado, es la virtud por excelencia, es la que practicó toda su vida el divino Mesías, y que enseñó en su doctrina tan sublime y tan santa; cuando esta doctrina llegue a su pureza primitiva, cuando sea admitida por todos los pueblos, dará la felicidad a la Tierra, haciendo, al fin, reinar en ella la concordia, la paz y el amor. Continúa leyendo »