Nos dijo Jesús: “Orad y vigilad.” Sí, oremos y vigilemos.
Orad amando. Vigilad sirviendo.
Orad comprendiendo. Vigilad auxiliando.
Orad confiando. Vigilad esclareciendo.
Orad reflexionando. Vigilad realizando. Continúa leyendo »
Archivo de Abril 23, 2008
Nunca perdamos nuestra comunión de vistas, nuestra integración recíproca en los ideales superiores.
Toda vez que la sombra nos amenace de cerca o de lejos, recordemos la importancia del trabajo en nuestras manos y olvidémonos por amor a la obra que pertenece a Cristo y no a nosotros. Continúa leyendo »
El inicio de las grandes obsesiones es semejante a la pequeñita brecha en la acequia que a veces no pasa de piedra descoyuntada o de hendidura oculta.
Los desequilibrios del alma comienzan igualmente de casi nada, principalmente por actitudes y sentimientos aparentemente comprensibles pero que, en muchas ocasiones, se dislocan en el rumbo de ásperas consecuencias. Continúa leyendo »
El principal objetivo de los seres humanos es el conseguir la evolución de su Espíritu. Por evolución debemos entender todo aquello que suponga el adquirir nuevos conocimientos sobre la razón de nuestra vida y formas de vivirla, practicando un alto nivel de moralidad y un fiel sentido del bien y del mal. Todo lo contrario sucede con aquéllos que se dejan dominar por los atractivos que ofrece la vida, entrando en una especie de competición, para obtener la mayor cantidad posible de bienes materiales; dejándose llevar por la falsa ilusión de que con estos bienes conseguidos, tendrán la felicidad y el bienestar para siempre, cuando esto sólo es un espejismo en el desierto de la vida. Inesperadamente llega el momento de la verdad y que tanto teme el ser humano. Atendiendo a la “muerte” llega el instante en que tenemos que dejar aquí el cuerpo físico, y todo el caudal obtenido; sólo llevaremos con nosotros el bien o el mal que hayamos realizado. En el Más Allá nos encontramos con la inevitable responsabilidad de nuestros actos. Dijo Jesús: “allí será el llanto y el crujir de dientes”. Continúa leyendo »
Muchas personas lamentan no poder hacer tanto bien como desearían, por falta de recursos suficientes y si desean la fortuna, es, según dicen, para hacer de ella un buen uso. La intención es laudable, sin duda, y puede ser muy sincera en algunas; ¿pero, será cierto que sea en todos completamente desinteresada? ¿No los hay que deseando hacer el bien a los otros, estarían muy contentos en hacérselo a sí mismos, darse algunos goces más, procurarse un poco lo superfluo que les falta, con la condición de dar el resto a los pobres? Continúa leyendo »
Siendo Dios la causa primera de todas las cosas, el punto de partida de todo, el eje sobre el que reposa el edificio de la creación, es el punto que importa considerar antes que nada. Es principio elemental que se juzgue una causa por sus efectos, aun cuando no se vea la causa. Continúa leyendo »