Dinos, Señor; que cosa pequeña podíamos hacer…
Reúnenos en Tu santo misterio cuya sabiduría aún no comprendemos;
vístenos con Tu luz y danos el alimento del pan de vida, para que nada nos falte en el camino que emprender debemos.
Apúntanos donde se haya el viajero perdido, asustado y solo.
Enséñanos a detener la lágrima de los corazones tristes.
Indícanos como convertir la desesperanza y la ira, en plácidos océanos de quietud y dicha.
Recuérdanos que, entre la oscuridad y la decepción, siempre surge la estrella polar que enciende suavemente el horizonte.
Se abren invisibles ventanas en cada mañana del mundo, asi como un secreto sendero parpadea a lo lejos.. en el ocaso de las tardes.
Dinos, que cosa pequeña podemos hacer..
Enséñanos a descubrir entre la multitud el rostro de aquellos que más te necesitan.
Danos la fuerza para levantar a los corazones caídos, aquellos que se creen huérfanos de Ti, que eres la promesa eterna;
el aliento de todos los siglos;
el campo siempre fecundo donde brotaron los corazones, las galaxias primeras y nuestros primerizos sueños de amor.
Y sobretodo, oh Padre de todos..
No olvidemos que Tú estás siempre ahí, acompañando nuestro tránsito, a veces incierto..
y que Tus mensajeros de Serenidad y Amor guían nuestros vacilantes pasos entre las sombras y la luz.
Dinos, Señor.. que cosa pequeña podemos hacer…
Vestidos ya con Tu Paz:
Que se despejen nuestros caminos.. y se haga la claridad.
Juanma
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