El mundo está repleto de oro.
Oro en el suelo. Oro en el mar. Oro en los cofres.
Pero el oro no resuelve el problema de la miseria.
El mundo está repleto de espacio.
Espacio en los continentes. Espacio en las ciudades. Espacio en los campos.
Pero el espacio no resuelve el problema de la codicia. Continúa leyendo »
Archivo de Mayo 2, 2008
Hijos de mi fe, cristianos de mi doctrina, olvidada por el interés de los torrentes y de la filosofía materialistas, seguidme por los caminos de Judea, seguid a la pasión de mi vida, contemplad a mis enemigos ahora, ved mis sufrimientos, mis tormentos y mi sangre derramada por mi fe. Continúa leyendo »
No, no se puede cambiar de religión cuando no se tiene una que pueda, al mismo tiempo, satisfacer al sentido común y a la inteligencia que se tiene, y que pueda, sobre todo, dar al hombre consolaciones presentes. Continúa leyendo »
Los espiritas de hoy día pueden verificar ciertas diferencias con la época de la codificación, uno de los hechos mas evidentes es la afluencia de las denominadas manifestaciones espontáneas, sobre todo los fenómenos espiritas de efectos físicos que formaron parte de los estudios iniciales en la época de Kardec. Continúa leyendo »
¿Creéis conocer la virtud del sentimiento sublime que nos dio la vida? ¿Creéis conocer la suavidad de la caricia que recorre vuestro espíritu desde el mismo momento de la creación?
Si podéis, bendito sois, pues el amor mas allá de la simple expresión que el hombre ha podido darle, se expande infinitamente como base fundamental que sustenta el universo de Dios, el amor en su termino mas simple es la amalgama que mantiene unido los corazones de infinidad de mundos, de infinidad de seres, y quien le busca incesantemente podrá ciertamente algún día encontrar el tesoro mas preciado que existe. Continúa leyendo »
(Disertación moral dictada por San Luís a la señorita Ermance Dufaux ) -5 de Mayo de 1858–
Un hombre salió de madrugada y se dirigió hacia la plaza pública para contratar obreros. Ahora bien, vio allí a dos hombres del pueblo que estaban sentados de brazos cruzados. Se acercó a uno de ellos y, abordándolo, le dijo “¿Qué haces aquí?” Y este le respondió: “No tengo trabajo”; aquel que busca obreros le dijo: “Toma tu azada y ven a mi campo, en la ladera de la colina donde sopla el viento del sur; cortarás el brezo y removerás la tierra hasta que llegue el atardecer; la tarea es ruda, pero tendrás un buen salario”. Y el hombre del pueblo cargó su azada sobre los hombros, agradeciéndole de corazón. Continúa leyendo »
Era un hombre que había oído hablar mucho de la preciosa y aromática madera de sándalo, pero que nunca había tenido ocasión de verla. Había surgido en él un fuerte deseo por conocer la apreciada madera de sándalo. Continúa leyendo »