El grupo

No olvides que somos partes del vasto grupo de almas, como puntos integrantes de un círculo. Además de la familia consanguínea, tenemos el equipo espiritual al que nos imantamos por los más fuertes lazos del corazón.

Nadie odia sin haber amado profundamente y nadie prueba coraje sin haber conocido antes la bendición de la simpatía.

Por eso mismo, los desafectos constituyen también fuerzas de nuestro conjunto, que no podemos eliminar y es todavía por esa razón que el santuario doméstico o la oficina de trabajo son siempre preciosas escuelas en que sombras y luces se nos mezclan con espinas y flores.

Aprendamos con Jesús a usar la química del amor, en la intimidad de nuestros pensamientos, practicando cada día, pequeñitos ejercicios de tolerancia, si nos proponemos efectivamente a alcanzar la fraternidad que nos arrojará a las gloriosas cumbres de la vida.

Reconozcamos que todos los obstáculos son medidas de nuestra fe y que todos los dolores son oportunidades valiosas a nuestro engrandecimiento y, fortaleciendo el cariño donde ya existía la confianza y exaltando la plantación de la bondad donde todavía repunten los espinares de la aversión, sepamos vivir el amor que Cristo nos enseñó, con la certeza de que nuestros mínimos actos de renunciación y ternura, de entendimiento y gentileza, de auxilio y generosidad representan esfuerzo decisivo de nuestra alma, no apenas en nuestra elevación, sino también en el erguimiento salvador de nuestro grupo entero.

Espiritu: EMMANUEL
Médium: Francisco Cândido Xavier

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