La criatura

Levantará el hombre el propio nido a plena altura, practicando a lo alto de los gigantescos edificios de cemento armado…
Escalará lo alto de la ciencia, poblando el espacio de ondas múltiples, incesantemente convertidas en mensajes de sonido y color.
Volará en palacios aéreos, cruzando los cielos con la rapidez del rayo…
Se elevará sobre torres poderosas, estudiando a la naturaleza y al movimiento de los astros…
Se erguirá, victorioso, a la cima de la cultura intelectual, especulando sobre a esencia del Universo…
Entretanto, si no baja, repleto de amor, para auxiliar a la criatura, en el suelo del mundo, en vano esperará por una humanidad mejor.
En la infancia, surge, renovado, el germen de la perfección, tanto como en la alborada recomienza el fulgor del día.
Extiende los brazos generosos y ampara a los pequeñitos que te rodean.
Líbralos, hoy, de la ignorancia y de la penuria, de la pereza y de la crueldad, para que, mañana, sepan librarse del crimen y del sufrimiento.
Hijo de tu carne o fruto del hogar ajeno, cada criatura es vida de tu vida.
Aprende a bajar para ayudarla, como Jesús bajó hasta nosotros para redimirnos.
Si la recuperación de la infancia es para la gloria del bien, todo el progreso humano continuará oscilando en las espinas de la ilusión y del mal.
No dudes que, al pie de cada cuna, Dios nos permite encontrar el propio futuro. De nosotros depende hacerlo camino peligroso para la bajada a la sombra o camino sublime para la ascensión a la luz.

Espiritu: EMMANUEL
Médium: Francisco Cândido Xavier
Del Libro: “Taça de Luz” - Edición LAKE

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