Archivo de Junio 19, 2008

El dolor

¿Que es el dolor?
El dolor es una llave para ser mejor,
mejor en el alma y más puro de amor
saber comprender al semejante y llorar su dolor.

El dolor nos hace ser más noble y puros de corazón
aunque parezca una locura para el alma es mucho mejor,
pues el alma se acerca más a su amor y comprende lo
que tiene a su alrededor. Continúa leyendo »

Sufrir bien y sufrir mal

KardecCuando Cristo dijo: “Bienaventurados los afligidos, el reino de los cielos les pertenece”, no se refería de modo general a los que sufren, visto que sufren todos los que se encuentran en la Tierra, quiera ocupen tronos, quiera yazgan sobre la paja. Pero, ¡ah! pocos sufren bien; pocos comprenden que solamente las pruebas bien soportadas pueden conducirlos al reino de Dios. El desánimo es una falta. Dios os recusa consolaciones, desde que os falte coraje. La plegaria es un apoyo para el alma; pero, no basta: es preciso que tenga como base una fe viva en la bondad de Dios. Él ya muchas veces os dijo que no coloca fardos pesados en hombros débiles. El fardo es proporcional a las fuerzas, como la recompensa lo será a la resignación y al coraje. Más rica será la recompensa, de que penosa la angustia. Cumple, no obstante, merecerla, y es para eso que la vida se presenta llena de adversidades. Continúa leyendo »

La justicia de las angustias

Allan KardecSolamente en la vida futura pueden efectuarse las compensaciones que Jesús promete a los afligidos de la Tierra. Sin la certeza del futuro, estas máximas serían un absurdo; más todavía: serían un cebo. A pesar de esa certeza, difícilmente se comprende la conveniencia de sufrir para ser feliz. ¡Eh!, dicen, para que se tenga mayor mérito. Pero, entonces, pregúntese: ¿por qué sufren unos más que otros? ¿Por qué nacen unos en la miseria y otros en la abundancia, sin haber hecho ninguna cosa que justifique esas posiciones? ¿Por qué unos no consiguen nada, mientras que a otros todo les parece sonreír? Entretanto, lo que todavía se comprende menos es que los bienes y los males sean tan desigualmente repartidos entre el vicio y la virtud; y que los hombres virtuosos sufran, al lado de los malos que prosperan. Continúa leyendo »

El consolador prometido

Si me amáis, guardad mis mandamientos; y yo le rogaré a mi Padre y él os enviará otro Aliviador, a fin de que se quede eternamente con vosotros: El Espíritu de Verdad, que el mundo no puede recibir, porque o no ve absolutamente o no conoce. Pero, en cuanto a vosotros, lo conoceréis, porque se quedará con vosotros y estará en vosotros.

- No obstante, el Aliviador, que es el Santo Espíritu, que mi Padre enviará en mi nombre, os enseñará todas las cosas y os hará recordar todo lo que os he dicho. (S. Juan, Cáp. XIV, w. 15 a 17 y 26.) Continúa leyendo »