Archivo de Junio 28, 2008

Dos niños

Una tarde, y casi a la misma hora, mi tranquilo gabinete de trabajo fue invadido por dos familias, compuesta la primera de un matrimonio joven y dichoso, con un hijo que cuenta medio año: quizá no me hu­biera fijado tanto en estudiar su dicha, si no hubiese visto junto a ellos a dos mujeres y un niño de cuatro meses, madre, hija y nieto, tres per­sonas distintas y una sola calamidad verdadera, en cuyos semblantes aparecían las huellas de profundas amarguras. La alegría del matrimo­nio feliz y del hijo sonriente realzaba la desgracia del grupo infeliz. ¡Siempre el contraste entre la luz y las sombras, la felicidad y el dolor!

Hay tantos desheredados y tristes seres en el mundo, que los feli­ces pueden considerarse como rayos de sol iluminando las densas bru­mas de la Humanidad. El marido dichoso, abogado de profesión, dijome con encantadora franqueza: Continúa leyendo »

Caridad

La vi que iba muy triste
al volver aquella esquina,
se le notaba en su rostro
el cansancio, la fatiga,
de ir de un lado hacia otro
padeciendo por la vida.

Pero al fijarme en su cara
que me llamó la atención,
en ella se reflejaba
la hermosura de su alma,
de su noble corazón.

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