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La señora Cárita Borderieux, entonces directora de la revista Psychical publicó en la Revue Scientifique et Morale du Spiritisme (1918, p. 136), un artículo sobre los presentimientos entre los animales, del cual extraigo tres casos que ella misma recogió:
1º.- Una de mis amigas vivía en Neuilly-sur-Seine, donde murió de tuberculosis. Su agonía fue perturbada por los siniestros aullidos de un perro del vecindario. Los padres de la moribunda, desesperados por no poder hacer callar a ese animal, habitualmente calmo, ordenaron que le llevasen un trozo de carne que se acababa de preparar. Trabajo inútil, pues el perro, despreciando la suculenta tajada, continuó aullando hasta que se produjo la muerte.
2º.- El Sr. Marcel Mangin, pintor y estudioso del psiquismo, fallecido en 1915, tenía un perro dotado de la facultad de presentir la muerte de las personas de la familia. Antes incluso de que la enfermedad llegase a causarle preocupaciones, el animal se ponía a aullar de modo extraño, haciendo que se notase esa previsión, que era asombrosa.
El Sr. Marcel Mangin murió súbitamente de una embolia. Pues bien, el día anterior, cuando nada hacía prever un fin tan cercano para el artista, el perro se puso a aullar de manera significativa. - ¿Qué quiere decir este condenado animal? – se preguntaban el Sr. y la Sra. Mangin. Al día siguiente, el pintor moría. Perpleja, e injusta también, todo hay que decirlo, la Señora Mangin mandó matar al perro fatal.
3º.- Madame Camilla, la célebre vidente de Nancy, me contó que tenía una perrita y que su marido estaba enfermo desde hacía mucho, pero aunque su estado de salud no presentase empeoramiento alguno, el animalito se había metido súbitamente debajo del sofá en que él reposaba, y se había puesto a aullar lamentosamente. -¿Qué tiene este animal? – preguntó el enfermo. Hasta parece que anuncia mi muerte… Se calmó el enfermo y se alejó al animal, pero al día siguiente, el marido de madame Camilla expiraba.
De los tres casos citados por la señora Borderieux, el que concierne al fallecimiento del Sr. Marcel Mangin, el conocido estudioso del psiquismo, es el más notable, primero, porque contiene la circunstancia análoga a la del caso anterior del perro que empezó con los aullidos de la muerte cuando su dueño gozaba de excelente salud y nada hacía prever la inminencia de su fin; en segundo lugar, porque se supo, por la narración, que el mismo perro ya en otras ocasiones y de la misma manera, había anunciado inminencia de muerte en la familia.
En el primero de los tres casos citados, solo se puede encontrar característico el incidente del perro que rehúsa un trozo de suculenta carne, prefiriendo aullar hasta la muerte del agonizante. Se diría que, en estas circunstancias, los animales se hallan en condiciones de medio sonambulismo, en el cual el automatismo subconsciente, dominando el campo de su consciencia, los hace insensibles a algunas tentaciones de los sentidos, que serían irresistibles para ellos en el estado normal.
Ernesto Bozzano Extraído del libro "¿Tienen alma los animales?"
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