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Cultivar la higiene personal, sustentando el instrumento físico cual si él fuese a vivir eternamente, preservándolo, así, contra el suicidio indirecto. El cuerpo es el primer préstamo recibido por el Espíritu traído a la carne. Cuidarse contra tóxicos, narcóticos, alcoholes, y contra el uso excesivo de drogas que vicien la composición fisiológica natural del organismo.
Existen venenos que matan gota a gota. Conducirse de modo de no excederse en actitudes superiores a la propia resistencia, ni confiarse a intempestivas manifestaciones emocionales, que creen calamitosas depresiones. El abuso de las energías corpóreas también provoca suicidio lento.
Distinguir en el sexo la sede de energías superiores que el Creador concede a la criatura para equilibrarse en las actividades, sintiéndose en el deber de resguardarlas contra los desvíos susceptibles de corromperlas. El sexo es una fuente de bendiciones renovadoras del cuerpo y del alma.
Huir de alimentarse en exceso es evitar la ingestión sistemática de condimentos y excitantes, buscando tomar las afecciones con calma y serenidad. Gran número de criaturas humanas deja prematuramente el Plano Terrestre por los errores del estómago.
Siempre que le sea posible, respirar el aire libre, tomar baños de agua pura y recibir el sol tibio, vistiéndose con decencia y limpieza, y con todo, no perderse en la adoración del propio cuerpo.
Criterio y moderación garantizan el equilibrio y el estar bien. Por ningún motivo, desprecie el vaso corpóreo de que dispone, por más torturado que él esté. En la Tierra, cada Espíritu recibe el cuerpo que precisa. "Glorificad , entonces, a Dios en vuestros cuerpos, y no en vuestros espíritus, los cuales pertenecen a Dios" - Pablo.
(I CORINTIOS, 6:20)
Por el Espíritu de "André Luiz"
Psicografía de Francisco Cândido Xavier Del Libro "Conducta Espirita". Traducción Isabel Noemí Seoane
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