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Delante de cualquier contratiempo, piensa en el bien.
El trabajo fatigante... Será él la providencia que te habilita a la victoria contra el asedio de perturbaciones que te acechan el camino.
El encuentro perdido... Semejante contrariedad seguramente apareció, en tu propia defensa.
La realización aplazada... El aplazamiento de tus deseos estará funcionando, en tu beneficio, para que no entres en determinados compromisos fuera de tiempo.
El viaje deshecho... El plan frustrado, probablemente, es el recurso con que se te garantiza el equilibrio.
El auto descompuesto... El incidente desagradable es el proceso de protegerte contra posibles accidentes.
El malestar orgánico... La enfermedad menor habrá surgido, a fin de inducirte al tratamiento inaplazable.
El afecto que se aleja... La separación vale por cirugía en el campo del alma, muchas veces, resguardándote la paz y la seguridad.
La muerte en el hogar... La despedida de un ser querido, casi siempre, procede de la Misericordia del Señor, en el sentido de evitar sufrimientos mayores para aquél que parte, tanto como para aquéllos que quedan.
Delante de cualquier obstáculo, reflexiona en el bien, porque en el curso de todas las circunstancias, por detrás de los contratiempos de la vida, la Bondad de Dios yace oculta.
Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cândido Xavier Extraído del libro “Coraje”
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