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La China milenaria PDF Imprimir E-mail
Francisco Cândido Xavier
Escrito por Administrador   
Domingo, 25 de Julio de 2010 16:42

China

Después de nuestras divagaciones sobre la raza blanca, que procede de los antiguos arios en la Tierra, vamos a examinar el árbol más antiguo de las civilizaciones terrestres, para comprender la asistencia cariñosa y constante del Divino Maestro con todas las criaturas de Dios. Innegablemente, el foco más antiguo de todos los hitos evolutivos del globo es la China milenaria, con su espíritu valeroso y resignado, pero sin rumbo cierto en los caminos de la construcción general. Cuando se realizó el advenimiento de las almas proscritas del sistema de Capela, en épocas muy remotas, ya la existencia china contaba con una sociedad regular, ofreciendo los tipos más homogéneos y seleccionados del planeta, en relación con los humanos primitivos. Sus tradiciones pasaban de generación en generación, construyendo las obras del porvenir.

Por eso, la historia de China se remonta a épocas muy remotas, en su pasado multimilenario, y ese pueblo, que deja ahora entrever un cierto estancamiento en sus valores evolutivos, siempre estuvo igualmente acompañado en su marcha por la misericordia infinita, que, desde el cielo, envuelve todos los corazones que laten en la Tierra.

La cristalización de las ideas Chinas

La cristalización de las ideas chinas proviene, simplemente, de ese aislamiento voluntario que perjudicó, en las mismas circunstancias, el espíritu de la India, a pesar de la fascinante belleza de sus tradiciones y enseñanzas. La civilización y el progreso, como la propia vida, dependen de intercambios incesantes. El universo, en su constitución maravillosa, no crea ni sanciona leyes de aislamiento en la comunidad eterna de los mundos y de los seres. La existencia es una larga escalera, en la que todas las almas deben darse las manos, en la ascensión hacia el conocimiento y hacia Dios. Mientras la familia indoeuropea andaba por lo desconocido, asimilando las culturas de las tribus que encontraban, en largas iniciativas de construcción y trabajo, los arios de la India se estacionaron en el reposo de sus tradiciones, desarrollando, al correr del tiempo, las más prestigiosas enseñanzas de experiencia para el alma de los pueblos. Y ahora, cuando los israelitas son llamados por fuerzas poderosas al desplazamiento en el seno de las naciones, para aprender más íntimamente la dulce lección de fraternidad y amor universal, renovando la fibra de su fe en el camino de la perfecta comprensión de Cristo, China también es convocada, por las transformaciones del siglo, a la gran enseñanza de unión de la comunidad planetaria, para enseñar sus virtudes y aprender las de otros pueblos. La idea china quedó estancada en el tiempo por su resistencia obstinada, aunque debemos ser los primeros en reconocer la grandeza de su elevado pensamiento espiritual.

Fohi

Jesús, en Su protección y misericordia, desde los tiempos más distantes envió misioneros a aquellos grupos de criaturas que se organizaban, económica y políticamente, entre los colectivos primarios de la Tierra. Las razas adámicas todavía no habían llegado al orbe terrestre y entre aquellos pueblos ya se oían grandes enseñanzas del plano espiritual, de sumo interés para la dirección y solución de todos los problemas de la vida. La Historia no nos habla de otros antes del gran FoHi, que fue el compilador de sus ciencias religiosas, en sus trigramas (4)dobles, que pasaron del pasado remoto a los estudios de la posteridad. FoHi se refiere, en su “ (1)-Ching”, a los grandes sabios que le antecedieron en el penoso camino de las adquisiciones del conocimiento espiritual. Sus símbolos representan los caracteres de una ciencia altamente evolutiva, revelando enseñanzas de gran pureza y de la más avanzada metafísica.

(4) El trigrama es una figura formada por 3 líneas paralelas. Dos de ellos componen un hexagrama, figura simbólica utilizada en el ( I) Ching, antiguo texto chino y un clásico del confucionismo, usado para la adivinación y como obra moral, filosófica y cosmológica (nota del traductor).

Después de ese gran misionero del pueblo chino, el Divino Maestro envía la palabra de Confucio o Kong-Fo-Tsé, cinco siglos antes de Su venida, preparando los caminos del Evangelio en el mundo, tal como había hecho con Grecia, Roma y otros centros adelantados del planeta, enviándoles elevados espíritus de la ciencia, la religión y la filosofía, algún tiempo antes de Su palabra maravillosa, para que la humanidad estuviese preparada para la aceptación de Sus enseñanzas.

 

Confucio y Lao-Tsé

Confucio, en su calidad de misionero de Cristo, tuvo que saturarse de todas las tradiciones chinas, aceptar las circunstancias imperiosas del medio, para beneficiar al país en la medida de sus posibilidades de comprensión. Hizo resurgir las enseñanzas de Lao-Tsé, que fue, a su vez, un elevado mensajero del Señor para la raza amarilla. Sus lecciones están llenas del perfume de una refinada sabiduría moral. En el “Kang-King” de Lao-Tsé, algunas de sus afirmaciones no dejan nada que desear a vuestros conocimientos y sentencias del moderno pensamiento religioso: –“El Señor de los cielos es bueno y generoso, y el hombre sabio es un pequeño reflejo de sus manifestaciones. En el camino de la inspiración, caminan juntos y el sabio recibe sus ideas, que llenan su vida de alegría y de bienes”. Lao-Tsé, de cuyas enseñanzas Confucio formó la base de sus principio, vivió seis siglos antes del advenimiento del Señor y, ante esa filosofía religiosa, tan avanzada y superior, estamos obligados a reconocer la prodigalidad de la misericordia de Jesús, enviando Sus portavoces a todos los puntos de la Tierra, con el fin de despertar en el espíritu de las masas la mejor comprensión de Su Evangelio de verdad y de amor, que el mundo, sin embargo, todavía no ha comprendido, a pesar de todos Sus sacrificios.

El Nirvana

Para fundamentar debidamente nuestra opinión relativa al estancamiento del espíritu chino, examinemos sus interesantes y elevados conceptos religiosos. En general, el principio de su fe es el culto a sus antepasados. Ese culto, cotidiano y perseverante, es la base de la creencia en la inmortalidad, ya que sus manifestaciones resaltan las pruebas diarias de la supervivencia. Las relaciones con el plano invisible constituyen un fenómeno común, asociado a la existencia del individuo más oscuro. La idea de la necesidad de perfeccionamiento espiritual está latente en todos los corazones, pero el desvío inherente a la comprensión del Nirvana es ahí, como en numerosas corrientes del budismo, un obstáculo al progreso general. El Nirvana, examinado en sus conceptos más profundos, debe ser considerado como la unión permanente del alma con Dios, finalidad de todos los caminos evolutivos, pero nunca como sinónimo de una quietud imperturbable o la beatífica realización del no-ser. La vida es la armonía de los movimientos, resultante del intercambio incesante en el seno de la naturaleza visible e invisible. Su mantenimiento depende de la actividad de todos los mundos y de todos los seres. Cada individualidad, en la prueba, como en la redención, como en la gloria divina, tiene una función definida de trabajo y elevación de sus propios valores. Los que han aprendido los bienes de la vida y cuantos los enseñan con amor, multiplican en la Tierra y en el cielo los dones infinitos de Dios.

La China actual

La falsa interpretación del Nirvana entorpeció las elevadas posibilidades creadoras del espíritu chino, cristalizó sus concepciones y paralizó su marcha hacia las grandes conquistas. Es cierto que esas conquistas no consisten en las ametralladoras y bombas de la civilización de Occidente, llena de todo tipo de comodidades, sino que me refiero a la incomprensión general sobre la enseñanza sublime de Cristo y sus enviados. China, como los otros pueblos del mundo, tiene que valorar en este siglo los valores obtenidos en su largo y penoso camino. De estas palabras, en absoluto hay que deducir con su increíble agresividad, esté amparada por las manos de Dios.

Espiritu Emmanuel

Médium Francisco Cândido Xavier
Extraído del libro "A camino de la luz"