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¿Qué es la reforma íntima? La Reforma Íntima es un proceso continuo de autoconocimiento de nuestra intimidad espiritual, modelándonos progresivamente en la vivencia evangélica, en todos los sentidos de nuestra existencia. Es la transformación del hombre viejo, cargado de tendencias y errores seculares, en el hombre nuevo, actualmente en la implantación de las enseñanzas del Divino Maestro, dentro y fuera de sí.
¿Por qué la Reforma Íntima? Porque es el medio de liberarnos de las imperfecciones y de hacer objetivamente el trabajo de esmerarse dentro de nosotros, conduciéndonos compatiblemente con las aspiraciones que nos llevan al perfeccionamiento de nuestro espíritu.
¿Para qué la Reforma Íntima? Para transformar al hombre y a partir de él, toda la humanidad, aun tan distante de las vivencias evangélicas. Urge que nos enfilemos al lado de los batalladores de las de las últimas horas, por nuestros testimonios, respondiendo a los apelos del Plano Espiritual e integrándonos en la preparación cíclica del Tercer Milenio.
¿Dónde hacer la Reforma Íntima? Primeramente dentro de nosotros mismos, cuyas transformaciones se reflejarán después en todos los campos de nuestra existencia, en nuestras relaciones con familiares, colegas de trabajo, amigos y enemigos y, aun, en los medios que colaboramos desinteresadamente con el servicio al prójimo.
¿Cuándo hacer la Reforma Íntima? El momento es ahora y ya; no hay nada más que esperar. El tiempo pasa y todos los minutos son preciosos para las conquistas que necesitamos hacer en nuestro interior.
¿Cómo hacer la Reforma íntima? Al decidirnos a iniciar el trabajo de mejora a nosotros mismos, uno de los medios más afectivos es una Escuela de Aprendizaje del Evangelio, cuyo objetivo central es exactamente ese. Con la orientación de los dirigentes, en un régimen disciplinado, apoyados por el propio grupo y por la cobertura del Plano Espiritual, conseguimos vencer las dificultades naturales de tan noble emprendimiento, y traspasar nuestras barreras. De ahí en adelante, el trabajo continúa de modo progresivo, sin embargo con más entusiasmo y mayor disposición. Pero, también, hasta solos podemos hacer nuestra Reforma Íntima, desde que nos empeñemos con ahínco y denuedo, viviendo coherentemente con las enseñanzas de Jesús.
Extraído del manual Práctico del Espirita
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