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El Calvario cristiano estaba en Palestina. El Calvario espírita está en España. Miguel Vives presintió, con su sensibilidad mediúmnica, la aproximación de la tragedia española. Las palabras que dirige, en el final de este volumen, a la Mocedad Espírita de España son proféticas. Él prevé los dolores, los sufrimientos, la asfixia que va a caer sobre los que profesan el Espiritismo en tierras españolas. Y enseña, aconseja, advierte: «¡Confiemos en Él, Juventud Espírita, y no desmayemos en el camino!». Joaquín Rovira Fradera, Miguel Vives, José Hernández, Amalia Domingos Soler: son unos pocos nombres que nos recuerdan la España Espírita. Después del Auto-de-Fe de Barcelona, en que los libros de Kardec ardieran en las llamas inquisitoriales, el Espiritismo floreció en Cataluña e invadió todo el país. Grandes nombres brillaran en la tierra, como respuestas de luz a las estrellas del cielo.
Mas la noche llegó de nuevo, la noche de plomo de la Inquisición, sin estrellas y sin luces terrenas. Este libro es una centella que escapó de las tinieblas, y que nos da el testimonio de la España espírita. No importa el dominio pasajero de las tinieblas. El suelo de Barcelona está sembrado de luces. Las vidas espíritas que allí se apagaran volverán a brillar. Simientes de luz no mueren en las tinieblas. ¿No fue de las tinieblas del Calvario que las luces del Cristianismo subieron para los cielos de todo el mundo? Los sicarios judíos y romanos no sabían lo que hacían, mas Dios lo sabía. Y Jesús ya enseñara que, si el grano de trigo no muere, no puede fructificar. Los dolores de la España fanática de hoy son como dolores de parto. Quien lee este libro de Miguel Vives siente la pulsación del futuro en el subsuelo de España. Los muertos resucitan y los túmulos hablan. Otros apóstoles marcarán de nuevo el mapa de España, con sus pies misionarios. La publicación de este libro es un homenaje del Brasil espírita de hoy a la España espírita de ayer, de hoy y de mañana. Al pasar por Madrid y Barcelona, los médiums brasileños Francisco Cándido Xavier y Waldo Vieira encontraron el Espiritismo como fuego de rescoldo, en los braseros ocultos del subsuelo. Nada consiguió matar el ardor espírita de los españoles. Vieron con sus propios ojos, bibliotecas doctrinarias y la venta secreta de libros espíritas. Compraron algunos volúmenes para la Exposición Permanente de Uberaba. El Brasil espírita testimoniaba el Calvario de la España espírita. Y ahora el Brasil espírita, a través de la vivencia doctrinaria de Miguel Vives en Tarrasa, comulgará con la España espírita. Hagamos de este librito nuestro tesoro. Revivamos en el Brasil esta vivencia espírita catalana, que brota de la pluma de Miguel Vives como la sangre de los mártires cristianos de la Antigüedad, y como la de los mártires espíritas, de la Actualidad brotó de las heridas mortales. Todos los sicarios pasan, como figuras de un gran-guiñol, esfumándose en la memoria de las generaciones. Mas los mártires permanecen. Renacen. Se hacen oír. Los espíritas españoles, masacrados aquí, están de nuevo, enseñándonos a vivir el Espiritismo. Oigámoslos en estas páginas de amor y vida, que serán un tesoro en nuestras manos. Extraído del libro "Guía practico para la vida " Miguel Vives
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