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La misión de algunos espíritus PDF Imprimir E-mail
Psicografia
Escrito por Administrador   
Jueves, 05 de Noviembre de 2009 16:05

Dios nos bendiga: Esta tarde nuestra comunicación tratará de informaros de nuestras actividades espirituales, porque si precisas son las comunicaciones que van orientadas a fortificar la fe y la caridad en vosotros, también lo es que conozcáis los cometidos de algunas legiones de espíritus en sus diferentes fases respecto de los hombres de vuestro planeta. Demos, pues, paso a este hermano que desea comunicarse con vosotros con este fin.

Buenas tardes en el nombre del Sumo Hacedor. Según contáis, hermanos que vivís en la tierra, hace 165 años que tuve en él mi última encarnación. Fui un teólogo que cultivó en alto grado las ciencias que tratan de la verdad y del conocimiento de los hombres y sus diferentes religiones. Al volver de vuestro planeta en la época mencionada fui designado, por orden de las entidades elevadas, a formar parte de esas legiones de espíritus que tienen la difícil y alta misión de inspirar, orientar y dirigir con nuestros pensamientos a los hombres destacados en ciencia y otras actividades directivas de vuestro planeta.

Desde aquella fecha, con los innumerables hermanos que conmigo pululan en esas ocupaciones, vengo actuando entre vosotros. Tenemos una misión tan delicada y tan difícil que cuando, al fin, somos oídos en nuestras intuiciones y consejos, nuestra alma goza indefiniblemente al comprobar los progresos efectivos que se derivan de nuestros esfuerzos. Cuando, en cambio, éstos resultan estériles porque el hombre con su libre albedrío y determinación se desvía de nuestras inspiraciones, sufrimos, queridos hermanos, como sufre el padre que quiere educar perfectamente a sus hijos y es desoído en todas sus exhortaciones y en todos sus consejos.

Os expondré con detalle nuestras misiones: Donde quiera que hay un sabio que investiga, allí estamos para inducirle el camino a seguir en sus investigaciones. Si escudriña la tierra en sus múltiples manifestaciones y secretos, nosotros influimos en su cerebro para guiar su visión y su inteligencia hacia el punto donde se halla la incógnita que busca. A los hombres de creencias sociales les indicamos el camino recto y cuánto deben perfeccionarse para perfeccionar a los demás. Donde vemos un espíritu científico que ha de deducir fórmulas felices para los hombres y la salud de sus cuerpos y para la investigación científica en general, allí estamos nosotros prestos a inspirarle en el manejo de tales investigaciones, bien sea para conseguir una droga que sirva de remedio a los males humanos o bien para descubrir, en el arsenal inmenso de la naturaleza, las múltiples y maravillosas riquezas que encierra y que os son precisas.

Cuando, para la educación colectiva de la multitud, el hombre necesita de una elocuencia clara y precisa, allí nos personamos, influyendo sutilmente en su pensamiento para que los conceptos sean expresados con la mayor facilidad y comprensión y el auditorio fije su atención en la profundidad y alcance de los mismos. En muchas ocasiones nos vemos precisados a orientar a los navegantes en sus consultas de las cartas náuticas o mapas geográficos y la brújula, para que tomen el adecuado camino, bien por los mares o el espacio, que les conduzca fielmente a su destino. También estamos atentos e influimos en quienes ejecutan operaciones quirúrgicas para que no sólo sean felices sus resultados, sino para que en todas ellas se desprenda una enseñanza y progreso definitivo para el bien de la humanidad.

Así, continuamente seguimos nuestros trabajos ininterrumpidos. Así, sin cesar, empleamos nuestros esfuerzos para el bienestar de todos vosotros. Pasan los tiempos y las humanidades y también los progresos adquiridos por la humanidad, ayudada por nuestros esfuerzos según la voluntad de Dios, y llega la hora funesta en que el hombre, desatendiendo nuestras sutiles intuiciones, sigue la inclinación de su materia y se desvía del camino recto envolviéndose en las pasiones perversas que aún predominan en la humanidad. Marchita de este modo las fragantes flores del amor, la caridad y la virtud; el egoísmo sobrepasa todos los límites y, en fin, se conduce y manifiesta como un irracional; pero un irracional con inteligencia, lo que le hace aún más dañino y perjudicial para la convivencia y el progreso de la humanidad.

Por eso, queridos hermanos, es tan difícil y dolorosa nuestra misión. También la vuestra, en los difíciles tiempos que atravesáis, lo es. Tenéis que aceptar y practicar actos contrarios a vuestros conocimientos y a la libertad de expresión a que tenéis derecho. Pero, ¡ah, queridos míos!, tanto vosotros como nosotros no debemos desmayar: Si no somos oídos, si nuestra verdad no es posible difundirla, si se desatienden nuestras súplicas y nuestras exhortaciones para que se conduzcan los hombres con más amor y justicia, no desmayemos. Seguiremos todos firmes en el palenque de nuestras misiones siguiendo el camino recto, aunque éste sea muy espinoso y produzca heridas y dolores. Ser obreros fuertes en el trabajo bendito del progreso, que Dios ve todos los esfuerzos y sacrificios y os recompensará para que en la vida espiritual, con más luz y más progreso, seamos todos dignos de Él.

Pidamos que nos dé Su santa y excelsa bendición.

Jaén, 6 de noviembre de 1950

Extraído del libro "Desde La Otra Vida"