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Rosa roja sangrando por el dolor. Pinchos atravesando tu tallo, hiriéndote sin piedad.
Rosa roja, tímida flor. Sufres en silencio tu dolor. Tu hermosura no aparenta sufrimiento.
Todo el que te contempla ve tu belleza y se acerca a oler tu fragancia y acariciar tus pétalos con mucha ternura y todos te dicen:
¡Qué hermosa rosa roja!
Tú lloras en silencio tu dolor. Tus lágrimas dan más color a tus pétalos, pero los pinchos implacables siguen hiriendo tu tallo como puñales que se clavan en el corazón, hiriéndote una y otra vez.
Cuando llega la noche, y el cielo se cubre de estrellas, levantas tu mirada esperando que el rocío de la noche lave tus heridas y calme tu dolor.
Si el mundo no viera sólo lo superficial, sus almas verían, cuántos corazones sufren en silencio, tapados con hermosos disfraces, para que el dolor no se vea, y quede escondido dentro de nosotros.
Porque cada uno, tiene que llevar su corazón herido, y sonreír a la vida con el disfraz, que cada uno tenemos.
Mari
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